ETERNO OTOÑO

 

El silencio era todo para mi… era lo más apreciado y me decía a través de un susurro que todo había acabado, mi alma y mis sentimientos quedaron en un profundo sueño, impenetrables por miles de comentarios y situaciones que transcurrían lentamente y… a pesar de ese vacío logré que mi interior se calmara, se tornara como una casa vacía con huellas sutiles de sus habitantes donde el polvo hacía de estos un simple recuerdo.

Si viviera en alguna ciudad donde las 4 estaciones fuera lo más común, creo que mi vida sería un eterno otoño… no digo primavera porque a pesar de darme miles de sonrisas e incandescentes momentos, todos aquellos recuerdos se transformaron en algo efímero y sin dolor, tampoco expreso el verano porque estoy fría y mi alma necesita un poco de calor, y no indico el invierno porque a pesar de haber sido una persona importante en mi diario vivir siempre llegué a comprender que él no iba a ser alguien indispensable y que en algún momento el viento se lo llevaría a un lugar que yo no pudiera acercarme… y así fue.

Los días pasaban y seguía recordando ese adiós fantasmal, nunca lo pronunciamos, nunca lo gritamos simplemente la distancia y el silencio hizo que nuestros lazos se tornaran como un frágil cristal, lleno de grietas hasta el punto de llegarse a romper con unas simples palabras no proclamadas… el llanto nunca estuvo presente en mí, pero el dolor era como un incendio que emanaba desde mi corazón, y a partir de mi rutina fue que todo se tornó de nuevo de un color gris, apacible, donde nadie vivía y las sombras se escondían mientras que los falsos gestos hizo de mí una simple hipócrita.

Mientras yo me encontraba en estado mute, me imagino que tú de cierta forma recuperaste lo perdido… la libertad a amar a alguien más… sé que eres alguien sensible, que a pesar de decir palabras fuertes y sin sentido, en el fondo siempre estás a punto de llorar… me acuerdo una vez que te tuve que abrazar porque mis palabras no eran las indicadas o en tu caso las esperadas, recuerdo como tus tibias lagrimas se posaban en mi camisa mientras pensaba en lo mierdosa que había sido contigo… por eso, presiento que aquella fría despedida tuvo de tu parte pusilánimes lagrimas mientras poco a poco recuperabas el aliento para continuar con el periplo de tu vida.

Sinceramente no lamento nada, no tengo remordimiento alguno ni nada por el estilo, por eso volví al comienzo de aquel sentimiento de eterno otoño… prácticamente así es mi existencia, algo lejano, frio, pero de cierto modo reconfortante que solo yo puedo comprender.

No creí que después de tres años y largo fueras a tener las agallas para hablarme… creo que en vez de sentir alegría tuve un sentimiento de duda, donde dos palabras rondaron por mis pensamientos ¿para qué? … en ese instante no entendí (y ni entiendo) la razón de aquella desfachatez, solo sé que algo en mí se quebró como si en mi interior algún ente hubiese despertado, algo intangible, pero con una fuerte presencia.

El mensaje te lo respondí, hablamos un largo rato como los viejos tiempos… el primer sentimiento encontrado fue la nostalgia del pasado, después siguió la duda y a pesar de mis preguntas no fuiste sincero y simplemente dejé de insistir a encontrar respuestas que hoy en día no tiene ninguna importancia para los dos, y posterior de aquello solo sé que terminé con un leve dolor, haciendo que nuestras palabras no pronunciadas siguieran su rumbo a algo que va más allá de mi comprensión.

Atormentaste mi alma de un modo despiadado, quería saber un poco más de ti, deseaba que aquel tiempo de descanso no significara nada, no obstante, percibí que éramos dos seres totalmente diferentes y que a pesar de la distancia todo iba a seguir igual; por eso, no comprendo porque reviviste algo que debería estar encapsulado, rodeado por el polvo, y el olvido… soy muy sincera conmigo misma, toda esta situación está nimio, debido a que si de verdad hubieses querido que por lo menos una mínima parte se salvara no estarías aplicando el estúpido acto de espera para que yo siempre te hable… recuerda, no eres tan importante para que cambies mi eterno otoño en otra estación indeseada.

mujer-caminando

ANTE